La transformación del mercado y el auge del comercio electrónico están obligando a reforzar la protección de los consumidores frente a nuevos riesgos relacionados con el etiquetado de los productos, el fraude alimentario y las estrategias de diseño persuasivo utilizadas en los entornos digitales. Estas cuestiones centraron el curso «Los nuevos desafíos del consumo: actuación de las autoridades para proteger a la ciudadanía», celebrado en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid.
Durante las jornadas se puso de relieve la labor de vigilancia que realizan las autoridades de consumo para verificar la seguridad, la calidad y el etiquetado de miles de productos cada año. Los especialistas destacaron la importancia de detectar fraudes como la comercialización de alimentos con una denominación que no les corresponde o la venta de productos etiquetados como aceite de oliva virgen extra sin cumplir realmente los requisitos exigidos por la normativa.
El curso también analizó los denominados «patrones oscuros», técnicas de diseño empleadas en videojuegos y plataformas digitales para influir en el comportamiento del usuario, prolongar el tiempo de uso o incentivar compras y pagos adicionales. Los expertos defendieron la necesidad de avanzar en la transparencia y en la regulación de estas prácticas para garantizar una mejor protección de los consumidores, especialmente de los menores y de los colectivos más vulnerables.